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martes, 17 de noviembre de 2015

Respirar, parar....

Es fácil relacionar la infancia con la despreocupación y con vivir intensamente el momento presente, es como si de manera natural tuviesen la capacidad de disfrutar sin pensar en nada más allá que en lo que están experimentando en el ahora. Sin embargo, observo con preocupación como el ritmo de vida acelerado termina contagiando y contaminando esa respuesta espontánea que tienen los peques de disfrutar con calma de lo que acontece. Padres estresados, niños estresados...."venga vamos que llegamos tarde, termina lo que estás haciendo, date prisa que tenemos que ir a guitarra, después a deporte y luego tienes que acabar los deberes....".
Y aparece la culpa, diciéndonos cosas desagradables ("que mal te organizas" "otra vez te has vuelto a enfadar").  Y esa culpa, termina frustrándonos haciendo que todos salgamos perdiendo. En ese momento, es necesario conectar con la tranquilidad, con la calma, parando, respirando, dándole al botón de la pausa, tomándonos un respiro....
Para ello recomiendo, "Tranquilos y atentos como una rana" (Eline Snel), un libro de meditación para los niños con sus padres, o para los padres con sus niños. Un libro que, según su autora,  responde a la" gran necesidad existente para encontrar un poco de tranquilidad, tanto física como mental, en este tiempo tan exigente en el que nos ha tocado vivir".
Que lo disfrutéis...