Hace unos días, tuvimos un encuentro de profesionales dedicados a la intervención con la infancia en riesgo y con sus familias.
Quisiera expresar mi sentir al respecto. Me sentí totalmente satisfecha y agradecida por la realización de ese encuentro ya
que considero que es importantísimo tener este tipo de espacios
para que los profesionales que nos dedicamos a la atención a la
infancia en riesgo, podamos detenernos y poder compartir realidades,
experiencias, debilidades, fortalezas, dificultades y oportunidades.
Uno
de los derechos fundamentales de los niños y las niñas es que sus
necesidades sean satisfechas para poder desarrollarse de una forma
sana, constructiva y feliz. Esto es una responsabilidad, no solo de
sus padres y cuidadores, sino del conjunto de la sociedad ya que en
muchos casos es necesario que desde las diferentes instituciones se
apoye a la familia.
El
Psiquiatra Boris Cyrulnik dice que “Una infancia desgraciada
sólo supone "empezar mal en la vida" y considero que
es una reflexión muy acertada ya que, si esta persona que empieza
mal en la vida se queda sola, sin ayuda, sin respuesta es bastante
probable que continúe teniendo una vida desgraciada, pero si, con
el paso del tiempo, se ve rodeada de afecto, ayuda, contención,
apoyo puede cambiar su suerte y desviar su camino hasta acercarse a
tener una vida más feliz, o al menos puede continuar su viaje con
más recursos para superar las dificultades y resituarse en el mundo
de una manera más sana y segura.
Pero
es difícil que esa persona pueda curarse sólo o superar sus
obstáculos o dificultades de una manera aislada ya que todos
dependemos de nuestro entorno. Cuando una persona está herida o se
siente infeliz, necesita transformar su dolor, con la ayuda de otro.
En ese sentido, los profesionales somos un instrumento fundamental
en esa tarea y es indiscutible que funcionamos mejor cuando lo
hacemos en equipo. Cuando nos desacreditamos unos a otros, perdemos
eficacia. Por eso es necesario, organizarnos para saber porqué,
cómo, cuándo y de qué manera poder intervenir con la infancia en
riesgo y con sus familias. Llegando a tiempo, ayudándoles a
encontrar sentido a ese “empezar mal en la vida” y estando ahí,
tendiéndonos puentes para poder reorganizar la imagen que ese menor
herido y su familia se han ido haciendo de sí mismos.
