RESPIRANDO, (DES) CONECTANDO
Tengo la sensación de que a veces me quedo para la última en mi lista de prioridades. Me vencen, a veces, las rutinas cotidianas y todo los "deberías" que casi siempre me autoimpongo y que se siguen quedando pendientes. Tras esto, cansancio, frustración, no llego a todo son afirmaciones que revolotean en mi mente añadiendo más carga a la carga.
Casi siempre, para mí, la lista de buenos propósitos no comienza con cada cambio de año sino cada verano. Los días tienen más luz, y propician disfrutar de actividades al aire libre que inyectan energías renovadas de ilusiones y nuevas ganas de cambiar aquello que limita dando la bienvenida a cosas nuevas que ayuden a crecer, dejar losas que pesan atrás para poder sentir que la vida y yo con ella, estamos fluyendo hacia donde queremos y necesitamos.
Uno de esos propósitos es añadir en esa lista de prioridades, un espacio para mí, para desconectar de todo y volver a conectar conmigo, con lo que soy, con lo que necesito, quiero y deseo. Cada día en medio del caos, de las prisas y de "los debo", es posible encontrar un mini oasis de calma. A mi me ayuda, estar en silencio, respirar, repetir mantras que aquieten el ruido de mi mente, focalizar mis energías mentales dispersas a través de visualizaciones, respirar, respirar, respirar....eso me ayuda a (des)conectar.
La mente es parecida al mar. A veces está en calma, a veces no para de tener pensamientos que revolotean a un ritmo frenético (preocupaciones, temores insatisfacciones, injusticias). En esos momentos, recurrir al mini oasis de calma puede ayudar a aquietar la mente, a serenarla, a encontrar la paz que el día a día, a veces, nos roba.
¿Cómo podemos relajarnos a través de la RESPIRACIÓN?
- Busca un espacio tranquilo, sin ruídos, sin interrupciones, luz tenue, temperatura agradable, desconecta el móvil por unos minutos, si lo deseas pon música suave, enciende una vela o un incienso.
- Adopta una postura cómoda, sentad@ con la espalda recta, pies apoyados en el suelo, manos en tu regazo, ojos cerrados,
- Pon una mano en el pecho y la otra sobre el estómago.
- Coge aire por la nariz, lentamente, llevándolo hacia tu estómago (notarás como se hincha), sin mover el pecho.
- Retén un momento el aire en esa misma posición.
- Suelta el aire, por la nariz, lentamente, hundiendo el estómago y la barriga, dejando quieto el pecho.
- Intenta mantenerte relajad@ y relajarte un poco más al soltar el aire.
- Practica este ejercicio varias veces al día (al menos 2 sesiones, de 10 minutos cada día).
